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La primera entrada de un blog es una gran responsabilidad: puede decirlo todo o nada sobre su creador. Puede estar llena de paja o aportar algo. Es el punto de partida, un comienzo como cualquier otro. Y como muchos principios, viene acompañada de miedo. Porque aunque algunos puedan ver el blog como un diario en el cual desahogarse y liberarse de pensamientos que de lo contrario quedarían atascados en algún punto de su interior, creo que un blog es precisamente todo lo contrario a un diario. Escribir en un blog es alejarse de la intimidad que, en principio y siempre que se guarde teniendo en cuenta las debidas precauciones, un diario garantiza (aunque la existencia de excepciones tan famosas como el Diario de Ana Frank supongo que hace temblar un poco a los escritores de diarios secretos). Un blog se escribe, entre otras razones, para ser leído, comprendido; como via de comunicacion; para liberar la creatividad; para conocer lo que otros opinan sobre cómo uno escribe sin tener que llegar a publicar un libro; para darse a conocer; para cotillear…

La razón concreta que me ha impulsado a mí a crear este blog es la necesidad de escribir y crecer como autora. Escribo desde los 14 años, principalmente prosa. Ahora, ya pasados los 30, me he dado cuenta de que no he avanzado prácticamente nada desde que era una adolescente. En este tiempo ha habido épocas en las que me he dedicado con cierta intensidad a tratar de mejorar y avanzar como escritora, pero nunca he logrado adquirir un hábito. En el momento en que descubrí que tal vez ésa fuera mi principal carencia, empecé a dar vueltas tratando de localizar un método, una herramienta que me ayudase en ese sentido, y llegó en forma de aplicación para móvil: Lift. Esta aplicación gratuita da acceso a una comunidad de personas tratando de incluir ciertos hábitos en sus vidas, y se incluye una pequeña guía con consejos, reflexiones y pasos a seguir para adquirir el hábito de la escritura diaria. Requiere constancia y sinceridad con uno mismo, pero a mí me fue muy útil porque logré escribir textos con una cierta consistencia 28 de los 30 días que duraba el desafío al que me apunté, y lo más importante es que una vez terminado ese desafío en concreto, he seguido escribiendo a diario. Y una de las consecuencias de la introducción de la escritura entre mis rutinas cotidianas, ha sido que me he dado cuenta de la importancia de exponerme a desafíos que me mantengan motivada y que, al mismo tiempo, me permitan aprender y mejorar cada día.

El nacimiento de Una habitación, esencialmente un blog dedicado a la escritura creativa y su aprendizaje, es por tanto un paso más en el camino para tratar de convertirme en la escritora que quiero ser.

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