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Creo que para ser un buen escritor de ficción es necesario ser antes un buen lector, y que no es buena idea poner límites al tipo de libros o escritores/as que podemos leer. Lo ideal sería leer todo aquello que cayese en nuestras manos, juzgándolo en función de la capacidad del autor o autora para hacernos llegar una historia, para transmitirnos un sentimiento, una sensación, para permitir que nos identifiquemos con los personajes y transformemos su relato en parte de nuestra vida.

Hay quienes, independientemente de sus aspiraciones literarias, se niegan a leer lo que han escrito personas que no les caen bien, a las que no consideran buenas personas o con las que no coinciden ideológicamente. Están en su derecho, por supuesto, pero personalmente creo que eso es un error, pues “incluso los sinvergüenzas pueden escribir bien” (p. 380 de El hermanastro, de Lars Saabye Christensen), y por tanto es posible aprender de ellos en lo referente a ese espacio (aunque sólo sea ése) de sus vidas. Además, normalmente sabemos de los escritores lo que se cuenta de ellos o lo que ellos mismos dejan salir a la luz, que puede ser cierto o no. E incluso aunque la información sea correcta, ¿cómo sabemos a ciencia cierta que esos otros escritores a los que leemos, que nada dicen y de los que nada se dice, coinciden con nuestra moral, con nuestra forma de ver la vida? ¿Seguimos leyéndolos hasta que descubrimos sus secretos y entonces los quemamos en la chimenea? Por otra parte, ¿Cómo construir una mente crítica y capaz de elaborar pensamientos profundos si nunca leemos aquello que nos hace sentir incómodos, que nos desestabiliza, que nos hace cuestionar en lo que creemos, a nosotros mismos o a la humanidad en su conjunto? ¿Cómo crecer como personas (y más específicamente como lectores y/o escritores) si no somos capaces de mirar al lado oscuro que prácticamente todos llevamos con nosotros, en un lugar más o menos visible?

¿Qué opináis vosotros/as?

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