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Comparar se define como “fijar la atención en dos o más objetos para descubrir sus relaciones o estimar sus diferencias o semejanza”[1]. En esencia, no tendría por qué ser algo negativo, y sin embargo la mente humana es (tanto a nivel consciente como inconsciente) capaz de transformar la comparación en un arma de doble filo. Para bien y para mal. En el caso de la escritura creativa, al comparar nuestros textos con los de otros escritores, corremos el riesgo de  entrar en una espiral de autodestrucción que empezaría menoscabando la confianza en nuestras posibilidades, en el interés y validez de nuestras ideas, para finalmente aniquilar nuestra creatividad y de paso parar en seco nuestra producción[2]. Sin embargo, esa misma comparación puede también convertirse en un activo, contribuyendo a mejorar nuestras habilidades y transformando la comparación en lo que Jackie Johansen, autora de Finally writing[3], describe como un “poderoso combustible para la creatividad”[4]. Para aprovechar al máximo las posibilidades que ofrece la acción de comparar nuestros escritos con los de otros, Johansen comparte una serie de prácticos consejos que podrían traducirse como:

  • Reconfigurar o re-enmarcar nuestro esquema de pensamiento. Johansen sugiere ver la comparación como un espejo que nos muestra las posibilidades latentes en nuestro interior. Por medio de la comparación podemos ver qué es lo que nos atrae del trabajo de otras personas, y aprender de ellas.
  • Escribir a pesar de que sintamos que nuestro trabajo no tiene la calidad de lo elaborado por aquellos con los que nos comparamos. La escritura es un medio de reflexión, un proceso en sí mismo, y la única forma de ser mejor escritor es escribiendo.
  • Descubrir las diferencias entre nuestra forma de escribir y la de aquel escritor o escritora con el/la que nos estamos comparando. Puede servirnos para ver con más claridad nuestros errores y ayudarnos a superarlos.
  • Difundir nuestro trabajo. El punto de vista de otras personas, nos permitirá no sólo recibir sus críticas positivas y negativas, sino que además servirá para “insuflar nueva vida” a nuestro proyecto.

Personalmente, soy partidaria de la comparación, y aunque esa tendencia me ha llevado a veces a no escribir durante un tiempo o a perder temporalmente la confianza, sigo creyendo que es la mejor forma de avanzar; y que si en ocasiones me ha supuesto un retroceso es porque no he sabido manejar la desbordante sensación de que todavía me quedan millones de cosas por aprender. Esa sensación se intensifica cuando me encuentro con un texto que me impresiona tanto que no puedo evitar pensar que nunca llegaré a ese nivel de dominio del lenguaje. Tal vez sea cierto, pues al fin y al cabo no todos podemos ser figuras de la literatura. Podemos intentarlo, sin embargo, y en ese intento, en ese esfuerzo, es probablemente donde está la energía que necesitamos para seguir avanzando.


[1] Real Academia Española. (2012). Diccionario de la lengua española [En línea]. 22ª ed. [Consulta: 17 abril 2014]. Disponible en: <http://www.rae.es/&gt;.

[2] Holmes, Steena. (2013). Comparison kills the writing career. San Francisco Book Review [En línea]. 16 julio 2013 [Consulta: 14 abril 2015]. Disponible en: <http://sanfranciscobookreview.com/2013/07/comparison-kills-the-writing-career/>.

[3] Johansen, Jackie. Finally writing [En línea]. [Consulta: 16 abril 2015]. Disponible en: < http://finallywriting.com/ >.

[4] Johansen, Jackie. (2015). 4 ways to turn comparison into powerful creative fuel. Positive writer [En línea]. [Consulta: 14 abril 2015]. Disponible en: <http://positivewriter.com/creative-fuel/&gt;.

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