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El protagonista de El conformista, de Alberto Moravia[1], es Marcello Clereci. Marcello crece en la Roma de la década de 1920 y se convierte en el típico adulto que trabaja como funcionario para el estado fascista. Sin embargo, todo lo que hay en él de normal es en realidad una fachada, y a lo largo de la historia los lectores asistimos al proceso de su edificación.

Durante la lectura[2], es difícil eludir la idea de que todos, de alguna forma, en algún momento de nuestras vidas, somos un poco como Marcello. Aspiramos a una cierta normalidad cuando tratamos de seguir las modas[3] o cuando componemos el que sería nuestro futuro ideal a partir de imágenes idealizadas que tal vez asimilamos a la normalidad (que a menudo se asocia con lo que es lógico, o lo que cabe esperar que haga una persona con unas determinadas características). Pero lo cierto es que la normalidad es una idea difusa, abstracta y tan cambiante y relativa que lograrla es básicamente una utopía.

Creo que Marcello sólo puede aspirar a una normalidad física, externa, y no únicamente por esos elementos de su vida que él cree que lo distinguen del resto, sino porque la normalidad es también una construcción, y en realidad no existe más allá de los límites impuestos por los múltiples arquitectos de la misma, en sus diferentes niveles y contextos.

¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis leído o (todavía mejor) estáis leyendo El conformista o alguna otra obra de Alberto Moravia?

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[1] Moravia, Alberto. (2002). El conformista. Mediasat group. Traducción de Enrique Ortenbach.

[2] Ahora mismo estoy en la página 144 de un total de 321.

[3] Seguir las pautas que marcan la pasarela o las llamadas “it girls” son los primeros ejemplos que se me ocurren, pero también las aplicaciones de móvil o el mero hecho de tener un Smartphone. En contra de este argumento, podría decirse que en estos casos no se aspira a la normalidad sino a emular el comportamiento de nuestros ídolos, o incluso a tratar de diferenciarnos del resto, pero al final todos tenemos en el bolso o en el bolsillo un móvil inteligente cuyo precio y calidad varían dependiendo de múltiples factores y Zara encuentra su sitio en la mayor parte de los armarios.

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