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Me gusta la encuadernación negra de Número cero[1], en cuya sobrecubierta se adivina un hombre (solo se ve un sombrero, las manos y parte de los antebrazos, vestidos con camisa). Sujeta un periódico cuya portada parece estar en blanco. Excepto por el título de la cabecera, que a su vez es el título del libro.

No suelo hablar mucho del exterior de los libros que leo, pero es que por ahora (y voy en la página 56 de un total de 218) el interior de este no me está permitiendo sacar mucho en claro. Sí, voy descubriendo la trama; y sí, también voy entendiendo el funcionamiento de este periódico surrealista, que pretende mostrar cómo será su funcionamiento en el futuro, si alguna vez llega a estar disponible para el público en general. Para ello, se parte de un curioso sistema de trabajo en el que se entremezclan los lados más oscuros de la política y los medios de comunicación, y de paso se ridiculiza el ámbito académico. Sin embargo, no acabo de comprender la historia. No del todo. Y, si bien no termina de disgustarme, tampoco me está enganchando.

Sigo leyendo mientras trato de componer el puzle. ¿Alguno de vosot@s ha llegado ya al final?


[1] Eco, Umberto. (2015). Número Cero. Barcelona: Lumen.

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