Se nos escapa a veces el tiempo sin que nos demos cuenta, confundiéndonos con su poder para hacer que las horas corran sin dejar apenas rastro de su huida, robándonos incluso el aire. Y el espacio. Dejándonos perdidos en una maraña de tareas y recuerdos, reflexiones y elecciones, ideas y lamentos. Hasta que, de alguna forma, encontramos la manera de volver al camino, y quizá incluso a nuestro lugar, ese en el que, en algún momento, una vez sentimos que todo estaba en su sitio.

 

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